jueves, 1 de octubre de 2009

Consejos para fotografiar Flores

Como podrá comprobar, no basta con agarrar su cámara y, sin más, empezar a fotografiar cuantas flores se nos pongan por delante.
A no ser que disponga ustd de una cámara capaz de enfocar a distancias muy cortas (MacroFotografía) o disponga de un buen teleobjetivo que le permita seleccionar secciones de flores muy pequeñas, es mejor contentarse con hacer fotos «de conjunto», es decir, fotos que capten los macizos, etc., de flores en su totalidad, en vez de tratar de plasmar complicados detalles.
Esta es la forma más sencilla de tratar este tema. Puede ponerse en práctica en las exposiciones de flores, parques y jardines públicos. El problema consiste en seleccionar juiciosamente las oportunidades.

Texturas

Además de forma y color, las flores tienen textura. Esta se ve realzada cuando la iluminación es lateral y se basa en la luz solar delicadamente tamizada por nubes sumamente tenues.

Por raro que parezca, a veces las flores con hojas verde-amarillas salen mejor cuando no hay sol o casi no lo hay.
Estudíelas cuando haya sol y cuando no lo haya. Entonces podrá decidir por sí mismo qué es lo mejor.

Existe siempre la tentación de que salgan tantas flores como sea posible o, dicho de otro modo, presentar una gran alfombra de flores, lo cual es muy fácil que se convierta en un simple batiburrillo de colores.

Las masas y los grupos florales que se concentren en una zona pequeña tienen un gran atractivo. A decir verdad, las flores fotografiadas en masa resultan más bonitas que fotografiadas en grupos desparramados.

Para flores espigadas, como por ejemplo malvarrosas y girasoles, el mejor fondo lo constituye el cielo azul. Pero hay que tener cuidado con los cielos de un azul intenso cuando se fotografían flores de color malva o azul, así como también con los de color rojo vivo o anaranjado, ya que su efecto visual puede ser muy áspero.

Generalmente las mejores flores para fotografiar son las de colores suaves, delicados. Casi invariablemente, los fondos lisos son los más apropiados, aunque en la práctica suele ser difícil encontrarlos, dado que deben proporcionar un buen contraste con el tema.

Este último requisito se obtiene generalmente cuando la luz procede de atrás (Contraluz) y crea sombras profundas.
Es necesario que las velocidades de obturación sean lo bastante rápidas como para contrarrestar los posibles movimientos que cause la brisa (incluso en los días apacibles se producen movimientos).

A una distancia de 1,80 m. o más no es aconsejable emplear obturaciones inferiores a 1/50 o 1/60 de segundo.

Para captar flores de pequeño tamaño, hace falta un ángulo visual bajo y acercarse a ellas.

Cuídese de quitar las flores muertas, las ramitas que no deban aparecer en la foto, etc., y de arreglar el fondo antes de hacer la foto. En esta fase todo cuidado es poco.

La iluminación sin contrastes debe evitarse, toda vez que las sombras son necesarias para crear forma y textura. Las flores inclinadas hacia delante son difíciles de mantener dentro de la profundidad de campo para lograr una nitidez aceptable. Es mejor, entonces, atarlas discretamente para que no se inclinen tanto o simplemente eliminarlas.


Algunos fotógrafos hacen «trampas» y colocan alguna flor aquí y allá para rellenar huecos y mejorar el efecto total.
Si tiene intención de hacerlo, compruebe que el efecto logrado sea natural, pues es mu fácil irse de la mano.
Fotografiando desde muy cerca es necasario asegurar la inmovilidad de la cámara, mediante un trípode, así como cerrar el objetivo tanto como sea posible.
Los temas con mucha profundidad, es decir, con una distancia considerable entre el término más cercano y el más alejado, no suelen prestarse a este tratamiento.
Cabe, sin embargo, centrar el foco, y con él la atención, en un primer término o en un término medio, mientras que los objetos anteriores y posteriores permanecen fuera de foco (desenfocados).